domingo, 11 de mayo de 2014

Servicio al Cliente y sus Paradojas

   
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Hola Tutora y Compañeros
Comparto con Ustedes, mi aporte individual a la construcción del texto científico que se debe subir al blog.
Cordialmente,  Carlos García
Servicio al Cliente y sus Paradojas






Palabras claves: cliente, servicio al cliente, calidad, satisfacción






Introducción




Las modernas teorías en gestión empresarial pregonadas por el teórico de la administración moderna  Peter Drucker  “La función de la empresa es crear clientes” 1  han trastocado desde la década del 80  gran parte de los paradigmas tradicionales con los que la mercadotecnia por mucho tiempo intentó atraer y retener clientes.


Desde entonces, ha surgido un intenso y masivo interés mundial por aplicar estrategias de enfoque al cliente como  fundamento principal, en la consolidación de la razón de ser y  políticas de las empresas y se han realizado ingentes proyectos para crear toda una filosofía y una estructura empresarial que respalda el enfoque al cliente. Por lo expresado anteriormente entonces, no se entiende y resulta paradójico cómo a pesar de dicha visión que tiene al menos en la teoría al cliente en la cúspide de la pirámide y que le trata como a un rey, en la práctica real  el verdadero servicio que percibe y reciben los clientes es el de esclavos que están al servicio de los caprichos, intransigencia e intereses económicos de las empresas.


El presente texto busca no solo intentar establecer el por qué de la anterior paradoja sino  también aportar al debate sobre lo que significa un servicio de calidad.




La gran paradoja del servicio al cliente




En la actualidad el concepto de servicio dentro de la gestión empresarial es de suma importancia y es uno de los temas sobre los cuales más insisten las empresas sin importar su objeto social.




En todos los niveles estructurales de las empresas y organizaciones desde el gerente hasta la recepcionista conocen del tema de servicio al cliente y lo manejan con relativa suficiencia, pues está muy de moda el concepto de enfoque al cliente y servicio al cliente. Igualmente en la visión y misión de la mayoría de empresas su corolario filosófico apunta explícita o implícitamente hacia la satisfacción de los clientes por medio de un excelente servicio.




Pero no obstante todo lo anterior, el verdadero servicio que reciben los clientes no es el más satisfactorio para sus necesidades y su percepción la mayoría de veces es que reciben un deficiente servicio de donde entonces surge una gran contradicción lógica: ¿por qué tanto enfoque en el cliente por parte de las empresas a través de millonarias inversiones en capacitaciones e infraestructura tecnológica si el servicio que  brindan es tan pobre?




La respuesta al anterior interrogante  tiene que ver con el “fondo” y no con la “forma” en el quid de este asunto.




Precisamente tan cuantiosas inversiones en recursos humanos, financieros y tecnológicos han tenido como foco la “forma”, debido al errado concepto de que servicio al cliente  es confundido con:


Ø    Un departamento de atención al cliente


Ø    Un moderno PBX, pagina WEB, buzón de sugerencias quejas y reclamos   


Ø    Personal muy bien uniformado que tiene un botón en el pecho con una frase de servicio 


Ø    Una misión y visión muy bien redactada  pegada en la pared de la recepción y que habla de la importancia de satisfacer al cliente


Ø    Una política de servicio al cliente con la exigencia a todo el personal de contacto que tiene que saludar, mirar a los ojos, ser cortés, no perder nunca de vista que “el cliente siempre tiene la razón” así como que “hay que consentir al cliente”




La interminable lista de formalismos anteriores si bien tienen validez, no por ello significa que cumplan el objetivo principal que es la satisfacción de las necesidades reales de los clientes y lo anterior se debe a que en el concepto filosófico y teórico del servicio al cliente se ha descuidado el “fondo”.




Y es que el “fondo” del servicio al cliente es algo tan sencillo y elemental que parece ilógico el que se le pase por alto y se le descuide, unas veces a modo de culpa y otras muy contumaces a modo de dolo, es decir, con toda la intencionalidad del caso. ¿Por qué?  En los afanes de un lucro desmedido por parte de las empresas se encuentra gran parte de la respuesta.




El “fondo” del servicio al cliente y muy al contrario a la “forma”,  es algo sencillo porque un cliente básicamente busca: un producto o servicio de excelente calidad que satisfaga su necesidad al menor costo y tiempo posible.




Todo lo demás que se pretenda endilgar al concepto de servicio al cliente es  mero formalismo por medio del cual las empresas pretenden cubrir su incompetencia en estas tres variables: calidad del producto, al menor costo y en el menor tiempo posible.




Por ejemplo, en lo personal a mi me importa muy poco que la empresa de telefonía celular Claro tenga una muy interesante pagina web, que tenga muchos sitios y puntos de pago y “atención al cliente”, que sus funcionarios luzcan un lindo uniforme junto con una  amable sonrisa y actitud, que en su misión les interese el entorno social donde ejercen sus operaciones o que en su visión pretendan ofrecer una gran cantidad de servicios.




No, todo lo anterior no es de mi interés. A mí lo que sí me interesa e importa es que la calidad de las llamadas sea buena, que no se caigan las llamadas, que el costo de un minuto sea similar o menor al de la competencia, que cuando haga una reclamación me atiendan en el menor tiempo posible y no que procuren que mi  reclamación se pierda en un laberinto infinito de consultas con jefaturas, pues de lo anterior infiero que al parecer la estrategia es demoler al cliente para agotarle y al final suspenda por agotamiento la reclamación. Tantos millones que gastan estas empresas en capacitar a sus empleados para que respeten al cliente que es su razón de ser y este termina siendo ignorado, cuando no degradado con trámites interminables.




Denme una buena calidad en el servicio de telefonía celular al menor costo posible y tramiten mis requerimientos con prontitud y así el funcionario que me atienda cuando haga una reclamación tenga la peor de las actitudes,  a mi no me importará y si me hacen una encuesta de satisfacción le otorgaría el máximo puntaje y calificaría de excelente el servicio de Claro por  tan solo brindarme lo que en verdad necesito.






Conclusiones:




Un servicio que se precie de enfocarse en el cliente se evidencia si y solamente si se  asume una mentalidad empática, es decir, las empresas y organizaciones tienen que ponerse en los zapatos de los clientes para poder entender sus puntos de vista y necesidades.




Se hace necesario el cambio de paradigma mercantilista por parte de las empresas pues con ese enfoque no hay vocación de servicio ni conciencia de respeto por el cliente.




Lo anterior implica una vocación empresarial volcada hacia el respeto por el ser humano, por sus valores y su dignidad. Es necesario que abandonen los referentes de “forma” que se constituyen en una  utopía  del verdadero servicio al cliente y abracen los sencillos lineamientos de “fondo” anteriormente  expuestos, lo cual haría que se sobrecapitalizara el mayor de los activos empresariales: el cliente.




Inicié este texto científico con una frase de Peter Drucker y considero que la gran conclusión de este trabajo que condesa todo lo expresado se halla en otra frase del mismo autor: “Recuerda que los más importante respecto a cualquier empresa, es que los resultados no están en el interior de sus paredes. El resultado de un buen negocio es un cliente satisfecho.” 2






BIBLIOGRAFÍA




1 y 2 Cita textual de Peter Drucker. Consultado en la WEB el 12 de mayo de 2014 Recuperado de






Covey, S. (1989). Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Paidós.




Serna, G. (2006). Servicio al cliente. Una nueva visión: Clientes para siempre. 3R Editores.


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